SOBRE MI..

    ENRIQUE ZURITA MARTÍN

    Enrique Zurita es diplomado en Lengua Española y Filología Inglesa por la UMA en los años 91/92.

    Inicia los estudios de Traducción e interpretación en la UMA, licenciándose en la universidad de Vic en el 2010.

    Comienza estudios de primero y segundo de Derecho por la UOC y después en la UNED. Habla y traduce sus obras a 4 idiomas: inglés, francés, italiano y alemán.

    Adora el cine, la música y el deporte de mantenimiento, así como las terapias naturales, el Feng Shui, el Reiki y la Metafísica.

    Es el autor de la Saga “Cuentos del Alba”.

    En estos momentos este libro se vente solamente en España, si son de otro país y están interesados, por favor, escriba al siguiente email: azulm1360@gmail.com. Muchas gracias.

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    SIn diesen Augenblicken das Buch wird nur in Spanien verkauft, aber wenn Sie an das Buch interessiert sind, bitte schreiben Sie uns an den folgenden email: azulm1360@gmail.com. Molte grazie.

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    La literatura fantástica en España

    En España el género literatura fantástica es menos fuerte que en Latinoamérica debido a factores sociológicos. En el siglo XIX, España vivía en el antiguo régimen; a diferencia de otros países europeos, el capitalismo aún no se desarrollaba plenamente, la clase burguesa era una minoría y las editoriales no estaban consagradas a este género. El grupo social dominante no tenía motivos para cambiar su visión del mundo y abandonar el racionalismo.

    Entre los precursores peninsulares de este género se encuentra Agustín Pérez-Zaragoza Godínez que en 1831 publicó una colección de novelas góticas llamada Galería fúnebre de espectros y sombras ensangrentadas, o sea el historiador trágico de las catástrofes del linaje humano. Tanto para Agustín como para sus contemporáneos, el terror debe ser algo que provenga del tema y no de la estructura interna del texto.

    En la segunda mitad del siglo XIX se produce literatura inspirada en el goticismo y los autores reciben influencia del realismo y naturalismo. Algunas obras de este periodo son La sombra (1870) de Benito Pérez Galdós, El monte de las ánimas (1864) de Gustavo Adolfo Bécquer o Vampiro (1901) de Emilia Pardo Bazán y Pedro Antonio de Alarcón con El amigo de la muerte (1852) y su cuento La mujer alta (1881). Algunos textos de la época realista y naturalista que figuran en el modelo de Todorov son La muerte de Capeto (Memorias de un patriota) de Vicente Blasco Ibáñez (1888) o La santa de Karnar de Emilia Pardo Bazán (1891). La característica principal de estos textos es que ante la incertidumbre responden con soluciones oníricas.

    En el siglo XX surge un sentimiento de sensibilidad como respuesta a la profunda crisis en la sociedad. Se rechaza a la razón y aumenta el interés por el inconsciente, los sueños y la imaginación. La teoría de la relatividad suscita una crisis en el mundo de las ciencias exactas. Estos factores provocan un cambio en la estructura de la literatura fantástica. Una obra que caracteriza este periodo es Los caprichos de Ramón Gómez de la Serna. Las primeras décadas del siglo XX están marcadas por el realismo social pero a partir de los años sesenta gracias a la literatura de Latinoamérica y a la traducción de obras como La metamorfosis de Kafka, el género fantástico sufre un nuevo impulso. Algunas obras de este periodo son El Hotel del Cisne de Pío Baroja e Industrias y andanzas de Alfanhuí de Rafael Sánchez Ferlosio. Otro exponente de los años sesenta fue Alfonso Sastre con Las noches lúgubres (1963) quien con su realismo crítico se acercó a la literatura fantástica. Alfonso Sastre rompe con el modelo de Todorov porque al final de sus relatos no queda incertidumbre y logra dar una explicación racional.

    En los años setenta gracias a la literatura experimentalista, a la metatextualidad y la narratividad de los textos surgen diversos textos fantásticos. En 1978, Carmen Martín Gaite publicó una novela llamada El cuarto de atrás. En dicho texto se discute la tesis de Todorov por medio de un metarelato.

    En las últimas décadas las obras literarias cobran diversos matices que van desde el relato fantástico, el cuento de terror, la fantasía épica a la ciencia-ficción y el ciberpunk y el fandom.